Contra la violencia de género: TOLERANCIA CERO
El 25 de Noviembre ha sido declarado por la ONU como el día de lucha para eliminar la violencia contra la mujer en todo el mundo. La denuncia y repulsa hacia estas prácticas de maltrato es una necesidad imperiosa que corresponde tanto a hombres como a mujeres, porque al fin y al cabo es un atentado a la propia dignidad humana, y esta no tiene sexo.
Hay quien cree, que desde que se están denunciando estas prácticas hay más casos de violencia hacia las mujeres, pero no es verdad, es un problema que viene de muy atrás pero que ha estado sumergido, callado, silenciado y que nos ha llevado al planteamiento de la no discriminación y del derecho a la igualdad.
El patriarcado ha discriminado a la mujer ejerciendo la primera violencia del hombre sobre la mujer privándola de la libertad. Es una aptitud ancestral, universal, se ejerce por las buenas o por las malas, se consagra en las leyes machistas y la religión católica le da “su bendición”, y nos convierte en seres sin derechos ni obligaciones y hasta sin conciencia, ya que se consideraba que las mujeres no teníamos “alma”. Este papel que se nos abjudicó por mandato divino nos está costando muchos sufrimientos y muhas vidas erradicarlo.
Y solo la lucha por la libertad, por la igualdad y la denuncia constante de las prácticas de los malos tratos, nos van a llevar a la erradicación de los mismos. Que no nos equivoquen, son muchos siglos de sufrimientos callados.Como en muchas otras situaciones de la vida el silencio nos hace cómplices, y no es sólo un problema de mujeres, las mujeres somos las víctimas, pero los maltratadores son ellos, y tienen que comprender que esta situación de desigualdad no les favorece, porque las mujeres ya no vamos a volver atrás, y por lo que se están perdiendo y por lo mucho que podrían ganar, deberían refelxionar y pensar que tanto hombres como mujeres formamos parte de una misma realidad, y no hay ni una sola razón que justifique la desigualdad y mucho menos el maltrato físico sexual o sicológico, y muchísimo menos la muerte de ninguna persona.
Garia
